domingo, 20 de junio de 2010

TORNEO GAY

Doce del día en punto. Como en toda ceremonia formal, en la inauguración del Torneo Bicentenario de Futbol Lobos México se hacen honores a la bandera, se interpreta el Himno Nacional y adolescentes con traje de gala militar en beige y azul marino integran una escolta que realiza su tradicional y solemne recorrido por la mitad de la cancha.

Este es el caso del torneo más importante que ha organizado la liga de deporte gay de Los Lobos: convocaron a nueve equipos, mitad gays, mitad heterosexuales, que se irán descartando en rondas eliminatorias hasta que lleguen dos a la gran final dentro de tres meses. El equipo ganador podrá alzar la copa, el trofeo que hoy descansa en un pedestal. Los partidos se llevarán a cabo los sábados y domingos ahí mismo, en donde todo empezó hace seis años, en Chapultepec.

Rafael Aguirre, árbitro acreditado ante la Federación Internacional de Futbol (FIFA, por sus siglas en inglés) y uno de los invitados a inaugurar el evento toma el micrófono: “No debe haber ningún distingo de preferencia u orientación sexual, sobre todo en el deporte. Estos grupos nos están demostrando una vez más la unión y armonía que puede existir entre personas diferentes, y en ese sentido, el grupo de Lobos México está haciendo un excelente trabajo de organización, que derrumba los mitos posibles y que tiene la capacidad de combatir la homofobia que desgraciadamente aún existe en México”.

EL TRIGAY
Juan Manuel Chávez es el entrenador de Los Lobos desde hace unos cuantos meses. En su trayectoria ha entrenado a varios equipos de futbol gay, entre ellos El Trigay, conjunto con el que viajó a Buenos Aires Argentina en 2007, donde participó en el décimo séptimo Campeonato Mundial de la Asociación Internacional de Futbol de Gays y Lesbianas (IGLFA, por sus siglas en inglés).

El torneo se lleva a cabo cada año desde 1992. Desde su inauguración, en este campeonato han participado 80 equipos de 20 países. El más reciente mundial gay sucedió en el verano del 2009 en Washington DC, con la participación de 26 equipos de 12 países del mundo y en donde compitieron equipos tanto varoniles como femeniles.


México ha estado presente en los mundiales de futbol gay de Buenos Aires 2007 y Londres 2008, y el equipo logró llegar a estos destinos gracias a los fondos que los mismos jugadores consiguieron, pues cuando la selección de futbol gay que representa a México en estos torneos se acercó a la Federación Mexicana de Futbol (Femexfut) a pedir apoyo, éste les fue negado. En contraste, cuando el campeonato mundial se llevó a cabo en Buenos Aires, el evento contó con todo el apoyo (incluyendo el económico) de la Asociación de Futbol Argentino. La sede del mundial de futbol gay 2010 es la ciudad de Vancouver, Canadá.
LOBOS vs REALES MEZCALITOS
Uno de los primeros en llegar a este campo conocido como Las Víboras o Las Bolas (ubicado en la segunda sección del Bosque de Chapultepec) es Israel León, quién hace cuatro años y medio se integró a la liga de Los Lobos y hoy es el coordinador general de la organización. “Yo entré por Luis David Méndez alias El Lobo, quien empezó con esta liga hace seis años aproximadamente, de ahí que el equipo y la liga se llamen precisamente Lobos. Hace seis años tan sólo eran Luis y dos chavos más que venían justo aquí, a Las Víboras, todos los sábados a las 12 del día a jugar. Y a medida que Luis comentaba en su círculo de amigos que jugaba todos los sábados, se dio cuenta que había otros compañeros de ambiente que compartían el mismo gusto. Entonces tuvo la idea de lanzar una invitación en internet para la creación de un equipo de futbol exclusivamente gay. Así fue como el grupo fue creciendo en integrantes”, recuerda Israel.

Actualmente Lobos cuenta con aproximadamente 60 integrantes de los cuales no todos practican soccer, pues en conjunto Lobos incluye equipos de futbol americano, voleibol y basquetbol.

La manta del Torneo Bicentenario Lobos México tiene la silueta del perfil de un lobo enseñando ferozmente los dientes; los trazos están hechos con cada uno de los colores que conforman la bandera del arcoiris, ícono universal de la diversidad sexual.

“Este ha sido siempre nuestro lugar de residencia, por decirlo de algún modo. Y muchos de los equipos con los que competimos los hemos conocido aquí, de los chavos de preparatoria que luego se vienen de pinta acá a Chapultepec, ellos mismos nos ven pateando el balón y se nos acercan para armar una reta. En un principio no les decimos que somos de ambiente, pero creo que conforme avanza el partido se van dando cuenta de cómo nos comportamos, nos gritamos en femenino, algunos jugadores son amanerados, otros no, pero bueno, se nos nota. Aún así no les importa y al siguiente sábado, ellos, los bugas son los que solitos regresan. Muchos de los equipos bugas que competirán en este torneo los conocimos así”, comenta Israel.


SILBATAZO
Los equipos se reúnen al centro, intercambian unas últimas palabras, el silbato suena y un balón sin ninguna preferencia sexual rueda por la cancha…

El juego inicia. Ambos equipos buscan armar la jugada del gol. Reales Mezcalitos es un equipo conformado por heterosexuales, y Lobos, por homosexuales.

Minuto nueve. Hay cuatro banderas de arco iris, una por cada área de tiro de esquina de la cancha. Los Reales Mezcalitos amenazan la portería de Los Lobos, sin embargo, uno de los mediocampistas de Los Lobos intenta robar el balón casi en el límite de la banda, pero en el movimiento, su rival no mide la intensidad del golpe y en una imprecisión, el pie se estampa en la pantorrilla del Lobo mediocampista que se derrumba sobre el campo. Fuera de la banda, en una suerte de “banca”, uno de Los Lobos que calienta las piernas esperando a ser llamado para entrar en acción, le grita al mediocampista caído: “¡Pinche güera, si no aguantas una patada mejor salte, babosa!”, todos ríen, el hombre se levanta y el partido sigue su curso.

MINUTO 14
Uno de los delanteros intercepta el balón desde la portería. Logra avanzar hasta la media cancha, de inmediato ubica a Juan Manuel, quien además de entrenador es mediocampista de Lobos; le apunta un gran y certero pase: lo recibe con precisión, lo domina unos segundos y, sin dudarlo, Juan Manuel dispara con fuerza al área de meta, el portero de los Reales no alcanza a detenerlo y el balón se impacta en la red. El partido se empata.

Juan Manuel entró por primera vez a un equipo de soccer a los seis años, es homosexual asumido y es seguidor de Las Chivas del Guadalajara. “Yo como entrenador y que conozco a los integrantes de Lobos, te puedo decir que una vez que empieza el partido, no hay ninguna diferencia entre gays y bugas, si bien jugando podemos bromear y jotear, la verdad es que somos tan rudos y fuertes como cualquier hombre del equipo hetero. En el campo se olvida toda clase de preferencia”, comenta Juan con la respiración entrecortada, en un receso durante el medio tiempo. “Lo bueno y lo que más gusta de este grupo de Lobos es que te encuentras en un ambiente donde no serás juzgado si sabes jugar o no, si eres un experto con el balón o en tu vida has tocado uno. Aquí aprenderás soccer en un ambiente de confianza y lo más importante, si necesidad de esconderte o fingir ser alguien que no eres”. Juan bebe un poco de agua y se reúne con el resto de Los Lobos para hacer algunos cambios en la alineación.

SIN DISCRIMINACIÓN
Román García, auxiliar técnico y director de logística del Torneo Lobos Bicentenario, explica: “Si bien Lobos cada año realiza torneos, lo que nos llevó este año a aumentar el número de equipos y por ende el tiempo del torneo, son dos grandes motivos. El primero: ante la falta de apoyo por parte de autoridades, (queremos) demostrar que somos un grupo serio, de homosexuales serios que en verdad nos interesa este deporte. Y segundo: (era prioridad) que fuera un torneo en verdad abierto, es decir, que no fuera exclusivamente gay porque eso sería como autosegregarnos, sería intolerante hasta cierto punto, de ahí la idea de invitar a equipos heterosexuales”.

Según Román, los equipos heterosexuales son invitados por los propios integrantes de Los Lobos: si ellos conocen a algún heterosexual que juega en un equipo, le preguntan si no le gustaría competir; eso sí, desde un principio les dicen que se trataría de jugar contra un equipo ciento por ciento gay: “Cuándo no están muy enterados sobre el tema de la homosexualidad, en un principio como que sí se sacan un poco de onda, pero les explicamos que se trata de un mero partido y que no los vamos a acosar ni mucho menos. Aunque más que sentirse acosados, la verdad es que una de las cosas que más nos preguntan al invitarlos es ‘¿y cómo jugamos, más delicados?’. Y yo les contesto que ellos juegan normal, fuerte, como los hombres. Lo cierto es que una vez que están jugando, a los dos equipos se les olvida si son bugas o gays, lo importante es el balón y ganar”.

MINUTO 33
El marcador hasta el momento: Lobos dos, Reales Mezcalitos uno. Como en todo partido de futbol soccer, las porras de cada equipo son indispensables. Quienes apoyan a Los Lobos son todos hombres, están recargados sobre la superficie de la torre que proyecta sombra, se abrazan entre sí, se dan besos en la mejilla y una de sus porras más peculiares consiste en soltar gritos que simulan un orgasmo en un tono algo femenino: ah, aaahh, aaaaahhh, ¡AAAAAAAaaaahhh!

Por parte de los Reales Mezcalitos, la barra esta conformada por sus esposas, hijos de entre ocho y 12 años, algunos primos de los hijos y amigos del barrio o del trabajo. La mayoría de quienes integran el equipo de los Reales Mezcalitos son de la colonia América y alrededores, ubicada justo enfrente de la Segunda Sección del Bosque de Chapultepec, cruzando la avenida Constituyentes.

“Para nosotros, Los Lobos son un equipo tan normal como cualquier otro”, habla Álvaro Hernán, director técnico de los Reales Mezcalitos, entre órdenes que grita a sus jugadores desde la banda para conseguir el desempate: “No es por nada, pero Los Lobos son un equipo muy bueno, les vamos a ganar, eso seguro, pero son buenos. Son aguerridos. En un principio, la verdad, nos ganó un poco el prejuicio en el sentido de que no sabíamos si jugar delicado para no golpearlos tan fuerte, cosas por el estilo. Pero cuando nos enfrentamos por primera vez, nos dimos cuenta que a veces juegan más fuerte que nosotros. Creo que este tipo de encuentros son un perfecto ejemplo de la aceptación y el respeto de ambas partes. La verdad, cuando nos invitaron yo me sentí halagado, porque ellos tampoco tuvieron ningún tipo de prejuicio con nosotros. La preferencia sexual es tan normal, pero tan normal, que los dos podemos vivir la pasión por el futbol con la misma intensidad”.

Por momentos, los niños y adolescentes que apoyan a los Reales Mezcalitos se despistan viendo cómo la porra de Los Lobos actúa sus orgasmos y cómo las parejas de dos hombres se dan besos intensos en la boca, pero la distracción no dura mucho, puede más la pasión de gritar, asesorar y apoyar a sus padres que buscan empatar el marcador. El partido inaugural termina empatado a cuatro.

Quizá, al final, el principal objetivo no sea ganar sino derribar dos grandes mitos que siempre han acompañado al futbol soccer en México: una supuesta y exacerbada homofobia de quienes practican este deporte y que los hombres gays odian el futbol. Todo lo contrario.

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