lunes, 28 de junio de 2010

LA HISTORIA SE REPITE

La hisotiria se repite, una y otra vez: La Selección Mexicana de futbol quedó eliminada por quinta ocasión consecutiva en los octavos de final del torneo deportivo más importante del mundo. ¿Por qué hablar de ello en este espacio? Primero, porque para bien o para mal se trata del evento más influyente sobre el ánimo nacional; factores como la productividad laboral, la actividad comercial, incluso el tránsito son determinados por dicho fenómeno. Segundo, porque esta fuente de constantes frustraciones brinda la oportunidad de analizar qué hay detrás del fracaso mexicano en ésta y otras áreas.
El Doctor Eduardo Cooley de la Facultad Internacional de Ciencias de la Educación, hace una muy buena conclusión: falta mentalizar a todos los integrantes de la selección mexicana, inclusive el Psicologo, Raúl Pimentel Maldonado, explica que les hace falta unas sesiones de psicoterapias para que se mentalicen que son igual o mejores de buenos los jugadores como otros que integran las selecciones de potencias mundiales en éste deporte.
En un momento en que cunde el pesimismo en el país por la situación económica, la inseguridad, el desencanto ante la estéril clase política, se antojaba más necesario que nunca un logro deportivo. Los titulares de la comunidad internacional por fin tendrían algo más que decir de México aparte del narcotráfico. No sucedió quizá por falta de fortuna, así son los juegos, y el azar también influye. Pero cuando el fracaso se repite con el mismo guión cada cuatro años, algo más está sucediendo.
Los directores técnicos de la Selección Mexicana de futbol siempre han explicado la intrascendencia nacional en este deporte como “falta de mentalidad ganadora”, “mezquindad”, “poco atrevimiento”, “miedo al éxito”. Así es el futbolista mexicano y por eso suele jugar como nunca y perder como siempre, dicen. La pregunta es ¿cómo influye esta característica cultural —comprobada tras casi un siglo colmado de fracasos en Mundiales— en el resto de las actividades del país? Si nos fijamos un poco, existen muchas similitudes entre la historia del futbol mexicano y la propia historia del país. Después de 40 años de programas sociales casi la mitad de la población sigue en la pobreza; luego de una costosa y tortuosa transición a la democracia las viejas transas electorales están incólumes, hemos desperdiciado la oportunidad de desarrollo que significó la abundancia petrolera y la juventud de la población... en resumen, un gran “ya merito”.
No se atrevió Vicente Fox a desmantelar el corporativismo priísta, así como diputados y senadores no se han atrevido a realizar una profunda reforma fiscal, energética, política o laboral. Organizan foros y mesas de debate, realizan grandes anteproyectos, todo para que al final se impongan los mismos intereses y queden sólo las buenas intenciones. Jugaron como nunca y perdieron (perdimos) como siempre.
Los políticos no provienen de Marte, ni los futbolistas de Neptuno, todos son reflejo en mayor o menor medida de la sociedad mexicana, de sus vicios, de sus mañas y sus costumbres. ¿Cómo cambiarlo? A través de ejemplos, liderazgos que bien podrían venir de 11 jugadores en un campo de futbol, pero también de otros muchos mexicanos que sí se atrevan.

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