jueves, 22 de abril de 2021

JOSE ADOLFO MORALES GONZALEZ.


 

José Adolfo Morales González:

Con astucia actúa en

la obra de su vida 

 

El niño deja de serlo, pasa a la adolescencia, se fija metas;  con entusiasmo, constancia, estudio y perseverancia las logra. Tal es el caso de José Adolfo Morales González, quien a sus 26 años –recién cumplidos-,  se distingue en el noveno semestre de Ingeniería Industrial en la máxima casa de Estudios de la Universidad Autónoma de Baja California. Su sueño es viajar por el mundo, para conocer otras culturas, escribir un libro autobiográfico y ayudar a sus padres para devolverles todo lo que han hecho por él. Además de querer  ser un fino altruista para auxiliar a personas necesitadas.

¡Es un actor! Simpático.  Competente. Carismático. Dramático. Dinámico.  Alegre. Su personaje es auténtico. Tiene capacidad creativa. Primero piensa y luego actúa. Mide consecuencias. Improvisa o fundamenta en propios textos utilizando su voz, mímica y otros recursos para poder transmitir ideas y acciones. Empieza a tener experiencia y  conocimiento de la vida. Es único.

Morales González nació  en Huixtla Chiapas el 19 de Marzo de 1995 y mide 1. 62 metros de estatura. Es además de carismático, sencillo y  humilde. Ocupa el quinto lugar, de una familia nuclear que se conforma de seis miembros.

Aunque aparenta ser frío y agresivo, es todo lo contrario; es cuestión de saber acercársele y mostrarle confianza. Es astuto y, no se duda sea líder en su familia y en los grupos sociales donde se relaciona. Cuida y siempre está al pendiente de la situación familiar; participa en la búsqueda de alimento para los suyos y los protege.

Cabe destacar su inteligencia, pues la demuestra a la hora de realizar planes de acciones que le resultan muy exitosos. También demuestra la capacidad intelectual en el modo de comunicación entre los distintos individuos que se relaciona. Aunque existen varias hipótesis sobre su comportamiento –serio, discreto, solitario-, tiene la intuición de que  pueden anunciar la llegada de un peligro para cuidar de los suyos.

Cuando niño [según se cuenta]- era robusto que incluso pudo  llegar a pesa muchísimo – muchos más de su peso ideal- . Con un gesto serio —casi estoico— [Que muestra fortaleza y dominio sobre sí mismo, especialmente ante las desgracias y dificultades] es un caminante solitario que vive a la perfección su soledad, disfrutando de todo en cualquier lado que se presente ya sea con clima nublado, lloviendo, soleado, frio o caliente; su naturaleza cuenta la historia única e irrepetible de sus vivencias. No hay límites en el terreno amistoso. La ciencia no tiene todavía una respuesta para explicar por qué tiene ¨sangre sutil¨ para poder hacer amistad con quien se lo proponga.

Su mamá,  Margarita González García y su papá, Adolfo Morales Domínguez están –seguramente- orgulloso de él por ser un hombre que ha mostrado  valores humanos como: responsabilidad, respecto, estudio, amor, humildad, honestidad,  constancia y sencillez. Igual que sus cuatro hermanas y un hermano más que tiene, la gran mayoría vive allá en su tierra natal: Huixtla Chiapas.

El próximo, ¡ya casi! ingeniero Industria, Morales González,  se caracteriza porque su carácter siempre es apacible. En general. Es muy analítico, en lugar de ser agresivo. No es ruidoso, ni escandaloso.  Personalidades como él, en general, prefieren realizar sus actividades en horarios crepusculares. Disfrutan de permanecer solitarios mucho tiempo y se les encuentra comúnmente cerca de donde haya mucho espectáculo de todo tipo, pero separados de los demás espectadores.

Es muy afectuoso con quien le brinda su amistad, pero tiene un sentido del olfato muy agudo –sabe cuándo tienen buenas o malas intenciones su semejantes- Tiene un buen sentido auditivo. Es un ser, pues, que es capaz de detectar el movimiento y la luz a la distancia. Es como los canes. Fiel y noble con quien le ayuda, le protege y lo quiere.

José Adolfo Morales González, se capacita.
Parece que fue ayer, cuando José Adolfo se asomó  al mundo del adolescente que fue cuando entró al terreno de la diversidad en el que sólo es posible estudiar ciertos patrones generales. Cada adolescente es, en definitiva, una adolescencia. Una persona libre e inteligente cuyo comportamiento y actitudes son imprevisibles y despuntan de manera individual. No siguen un camino previamente establecido ni unas pautas fijas que los condicionen. Las formas en que los adolescentes llevan a cabo la transición a la vida adulta son, pues, muy diversas como es el caso único e irrepetible de Morales González.

Ciertamente, se podría afirmar que no solamente la adolescencia es una continua transición, sino toda nuestra vida. Un constante desfile de edades que llegan y se superan. En ese caso, la adolescencia vendría a ser uno más de los frecuentes momentos de crisis y cambio que experimenta el hombre a lo largo de su devenir histórico. Sin embargo, se trata de un período especialmente complejo y determinante para el posterior proceso evolutivo de la personalidad.

En la etapa en que se encuentra Morales González, que es la Juventud, casi entrando a la de adulto, se trata de una etapa tranquila. Los grandes cambios se han producido durante la adolescencia, y los mayores problemas que pueden darse se refieren a la incorporación al mundo laboral, la búsqueda de pareja estable.

Cabe mencionar que actualmente cursa el último semestre de la carrera, y presta sus prácticas profesionales en una importante empresa, donde según asegura, ha aprendido muchísimo y más de sus jefes inmediatos y superiores, a quienes agradece el darle la oportunidad de laborar con ellos.

De hecho, se puede afirmar que esta etapa de la vida posee ciertos rasgos que la diferencian de otras y que la hacen especialmente importante en el desarrollo posterior del comportamiento y actitudes del futuro Ingeniero Industrial, que egresará de la Universidad Autónoma de baja California, quienes son superiores, sin lugar a duda de los de la UTT.

Dice que le encanta el color gris y  en la psicología del color tiene un significado de aburrimiento, lo anticuado y la crueldad. También de lo confiable, maduro e inteligente. El gris es cualquiera de los puntos de luminosidad media entre la máxima luz (blanco) y la luz nula (negro).

Cuenta José Adolfo Morales González, que le encanta la caligrafía; de adolescente le fascinaba enseñar a sus vecinitos como escribir; pero luego de una experiencia desagradable, le prohibieron invitar a sus amiguitos a su casa. " Ya no quiere saber nada de pedagogía".

La caligrafía es el arte de escribir con letra bella, artística y correctamente formada,​​ siguiendo diferentes estilos; pero también puede entenderse como el conjunto de rasgos que caracterizan la escritura de una persona o de un documento; como es el caso de Morales González.

Al estudiante de la carrera de Ingeniería Industrial, le fascinan los boleros, y es que  hay algo en los boleros profundamente romántico. Todos los que escuchan boleros son melosos, pegadizos; ya que las canciones son poemas que todos conocemos. Hay una canción para cada estado del enamoramiento, la pasión, los celos, el desamor y el abandono.

Los boleros los hemos escuchado de nuestros mayores, en la radio, en viejos vinilos, en casettes y en Cds. YouTube está plagado de ellos con versiones de muchos y variados intérpretes. Intérpretes de mucha calidad nos han marcado a lo largo de la vida. Julio Jaramillo y Agustin Lara, son dos de ellos; además de  Celia Cruz, Lucho Gatica,  Armando Manzanero, Daniel Santos, Marco Antonio Muñiz, Los Panchos, Los Tres reyes, etc..

Sin olvidar los grupos que nos traen nostalgia como Los Ángeles Negros, con su melodía ¨Y volveré¨, los Terricolas, los Pasteles verdes,  que le fascina a nuestro personaje principal: José Adolfo Morales González.

La historia continúa…

 

 

 

jueves, 15 de abril de 2021

CONVIVIO FAMILIAR

 

DESPUÉS DEL COVID 19.

DESGRACIAS.

BENDITOS MEDIOS.

CAMERINA MICHEL. 

LA RELACIÓN SE FORTALECE.

RELACIÓN CHIPOCLUDA.

CUMPLEAÑOS DE KAREN FLORES.

SE JUGO: BEISBOL, TENIS, GOLF, BRINCOS.


La familia tuvo reunión. Después de un año y medio de no poder hacerlo debido a la pandemia del covid-19, que está dejando desgracia en el mundo. Se fueron – ¡fallecieron! - amigos, conocidos y hasta vecinos. Con nosotros enfermaron algunos miembros, que en realidad uno o dos, fueron de gravedad, pero superaron la difícil situación, con aislamientos totales y cuidados precisos.Teníamos tiempo de no verlos físicamente ni siquiera darnos un apretón de mano; solamente por los benditos medios electrónicos o benditas redes sociales nos habíamos comunicado.

Pero con gusto y placer fuimos convocados por Camerina Michel, que el año pasado y este no pudimos celebrar su natalicio de vida, por la misma situación y ahora, nos invitó a un parque. Todos asistimos, cuando menos un ratito y nos despedimos, después de platicar y compartir la “sal y limón”. Los hermanos, hermanas, sobrinos, prim@s, cuñad@s, nos dimos cita. El día estuvo muy agradable. Con esto, se busca que nuestras relaciones se fortalezcan, pese a las diferencias que tenemos.
Las relaciones entre hermanos suelen ser las más largas de nuestras vidas, y de las más importantes, más chipocludas, pues: porque forjan las directrices de la personalidad de cada uno. De hecho, los estudios psicológicos certifican que el orden de nacimiento es una variable psicológica importante: no es lo mismo ser hijo único que ser el mayor, el mediano o el pequeño o ser gemelo.  Es más, en algunos casos, aun habiendo crecido en una misma familia, se desarrollan caracteres tan diferentes que no es extraño pensar que no parecen hermanos. El orden, en este caso, sí importa, pues favorece que individuos que comparten los mismos padres vivan distintas experiencias.






¿Quién no ha oído hablar del peso del papel del hermano mayor? ¿De lo mimados que son los pequeños? ¿De lo egocéntricos que pueden llegar a ser los hijos únicos? El primero que planteó la teoría del orden del nacimiento en el ámbito científico fue el psicólogo austriaco Alfred Adler, uno de los primeros discípulos de Sigmund Freud, y su primer disidente. Según él, los hermanos mayores tienden a ser más conservadores, autoritarios, responsables y conformistas; los medianos y pequeños suelen ser más independientes, críticos, cooperantes y creativos, y los hijos únicos egocéntricos, dependientes e hiperprotegidos. Enrique Arranz, catedrático de Psicología de la Familia de la Universidad del País Vasco y autor del libro Psicología de las relaciones fraternas (Herder), cree que esas características atribuidas son más que meros tópicos, aunque no llegan a ser normas generales. “La teoría del orden del nacimiento es una explicación monocausal, y las explicaciones de psicología siempre son multicausales”. Por ello, Arranz prefiere hablar del estatus fraterno para explicar por qué cristalizamos personalidades distintas, y ese estatus lo definen cuatro factores: orden de nacimiento, tamaño de la familia, sexo y margen de edad entre los hermanos.

Uno de los estatus fraternales más peculiares, y cada vez más comunes debido a la reproducción asistida, es el de los gemelos. Por muy iguales que parezcan son dos personalidades muy distintas, y es precisamente la diferenciación lo que recomiendan los expertos. “Incluso con la misma dotación genética van a ser distintos, porque tendrán interacciones sociales distintas”, apunta Enrique Arranz, catedrático de Psicología de la Familia de la Universidad del País Vasco. “Además, creo que existe una tendencia innata a la búsqueda de una identidad propia, singular. A nadie le gusta vivir con un clon”. La psicóloga Regina Bayo reseña que es mejor fomentar la diferenciación entre los hermanos, para evitar que puedan darse relaciones de dependencia. “Y eso perjudica a los dos, no sólo al más dependiente, ya que, aunque de diferente manera, cada uno depende del otro”.
Se jugó beisbol, carrera en costales -¡no tumbadas!-; competencia de brincos,  competencia de tenis de pié y hasta competencia de comedera ¡ricax!
En la tarde, hubo un torneo relámpago de golf –donde hasta los más expertos fallaron, en el hoyito mayor y menor y los inexpertos sobresalieron al por mayor; o sea, ¡ todos ¡ figuramos.