domingo, 14 de febrero de 2016

EL PAPA INVITA A ALEJARSE DE LAS TENTACIONES: RIQUEZA, VANIDAD Y ORGULLO.

Rafael Michel. 
Fuerte.
Seguro.
Firme. 
Sin contemplación alguna. 
Jorge Mario Bergoglio (17 de Diciembre de 1936), se dirigió a la multitud y arrojo uno, dos o tres "zarpazos" a quienes escuchaban. Y se le hizo honor al refrán: "que se ponga el saco a quien le quede a la medida"...
En todos los rincones de la República Mexicana , desde Tijuana hasta Quintana Roo y demás pueblos, ciudades y metropolis lo escuchamos, lo vimos y oímos lo que dijo el Representante del vaticano.
El Papa Francisco alertó sobre tres tentaciones que afectan la convivencia de la ciudadanía: la riqueza, la vanidad y el orgullo, por lo que criticó el enriquecimiento de unos pocos a costa de los demás.

En la homilía de la misa multitudinaria que oficia en Ecatepec, el Obispo de Roma dijo que en este tiempo de Cuaresma es indispensable propiciar la conversión y anteponer ante cualquier tentación la “dignidad de las personas”.
El papa Francisco explicó que estas tres tentaciones buscan la separación de las familias y la división de la sociedad, pues no reconoce la “dignidad que todos llevamos dentro”.
“¿Cuántas veces, y con dolor lo digo, somos ciegos e inmunes ante la falta del reconocimiento de la dignidad propia y ajena? Por eso la Cuaresma es el tiempo para ajustar los sentidos, abrir los ojos ante tantas injusticias que atenta directamente contra el sueño y proyecto de Dios; es tiempo para desenmascaran esas tres tenciones que dividen la imagen que Dios ha querido”, dijo.

Incluso, el papa Francisco dijo que estas tres tentaciones las sufrió el propio Cristo.
Explicó que la acumulación de la riqueza en manos de unos cuantos, adueñándose de los bienes que han sido dado para todos, es parte de esas tentaciones que dividen.

“Es tener el pan a base del sudor del otro, o hasta de su propia vida. Esa riqueza que es el pan con sabor a dolor, amargura, a sufrimiento. En una familia o en un sociedad corrupta ese es el pan que se le da comer a los propios hijos”.
La segunda tentación es de la vanidad, que es búsqueda del prestigio a base de la descalificación de los demás y que sólo pretende tener “cinco minutos de fama y que no perdona la fama de los demás, haciendo leña del árbol caído”.
El papa Francisco dijo que estas tentaciones van abriendo paso a la tercera tentación, la peor: el orgullo, en la que uno trata de ponerse en un plano de superioridad, sintiendo que no se comparte la común vida de los mortales.
En ese sentido, aseguró que detrás de estas tentaciones está el diablo y con “el demonio con el que no se dialoga, porque nos va a ganar siempre. Sólo la palabra de Dios lo puede derrotar”.
 
El mensaje del papa Francisco en Ecatepec se enmarcó en el tiempo de la cuaresma que ya inició.
Este, dijo, es un tiempo de conversión y también de enfrentar a quienes amenazan con la mentira y actúan para dividir y enfrentar a la sociedad con lo que buscan generar “una sociedad de pocos y para pocos”.


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