domingo, 6 de noviembre de 2011

HABITANTE NUMERO SIETE MIL MILLONES (II)

Rafael Michel

Si solamente en Tijuana, Baja California hay tres millones de habitantes, en consecuencia, con la finalidad de mantener una durabilidad exitosa en el planeta, los seres humanos han “vampirizado” lo mismo al medio ambiente que a sus semejantes.
El semanario milenio, dio a conocer la información amplia. Se han encarnizado con el entorno ecológico, transformándolo a voluntad, desde la desviación de los cauces de los ríos para el riego agrícola, practicada con profusión en la edad antigua, hasta las modernas técnicas para la modificación genética de los alimentos, llevadas a efecto a nivel global. Igualmente, en la configuración de los enclaves sociales, ha permanecido un orden jerárquico irrecusable; sin duda con buenas razones, puesto que desde tiempos remotos se sabe que la repartición del trabajo produce notables resultados civilizatorios, pero que con el tiempo se ha convertido en un problema que genera frenos insalvables para el progreso de nuestra especie: la depauperización de inmensos segmentos poblacionales a lo largo y ancho del mundo provoca océanos de atraso, involución y disgregación social.

En el ínterin, por supuesto, se han alcanzado logros inventivos espectaculares cuyas maravillas arquitectónicas son las huellas más visibles: de las pirámides de Guiza y Palenque a los rascacielos de Nueva York o Dubai. Junto con ellas se encuentran el resto de transformaciones que han cambiado para siempre el modo de ser del planeta; más allá de las polarizaciones morales en torno a los daños ecológicos provocados a lo largo de los siglos, con especial énfasis en los últimos 100 años, lo cierto es que es inevitable que los seres humanos usufructúen el medio ambiente. Al hacerlo se verifica una simbiosis que, en última instancia, se vuelve un motor virtuoso por donde la racionalidad finca rutas de salida.

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